No-velas. (El potentado) 43-44.

 

Capítulo 43

Conclusión

Al atardecer, en las Islas del Paraíso, bandadas de estorninos aletean furiosamente sobre las palmeras. El sol de púrpura forma un río de luz a lo largo de las playas. Los nativos no existen, pero híbridos de tez dorada pasean con el gesto atónito de los seres felices por los senderos de mosaico rosado. No existe el miedo, ni el temor al miedo mismo, que suele aturdir más que el vacío o que la muerte. Los rostros, en su mayor parte jóvenes o con expresión relajada pese a los años, se miran sin odio, como hacen los desconocidos en una fiesta.

-La naturaleza humana es simple y directa – comentó Zadig a su compañera de cama, una mulata de piel brillante como el caparazón de un molusco-. Sólo admite aquello que favorece su egoísmo. Por eso todos los hombres tienen un precio.

La mulata no respondió. Para ella la naturaleza humana era un cálido refugio cerca del mar, y un armario repleto de chucherías y cachivaches. Y la cama.

El atardecer, en Madrid, huele a fresnos y se ciñe como el aire de la sierra a los cuerpos. Un frescor placentero inunda generosamente las calles. Los transeúntes urbanos, sin embargo, caminan deprisa, perdido ya el hábito del deambular sosegado, como si el valor del tiempo en la gran ciudad se midiese por la desatención a su disfrute.

En el Pub Delfos, propiedad del gran futbolista Moncho, Cipri y Rodrigo aguardaban la Apocalipsis con sus whiskies a pelo.

-La verdad, Cipri, es que cuando miras alrededor – aunque sea por la tele – y ves lo que pasa en el mundo… estas cosas parecen minucias. ¡Tanta hambre, tanta miseria y manipulación de la gente! ¡Tanta ignorancia!

El otro restalló como un látigo.

-¡Me jode tanta sensibilidad, Rodri, de veras! Estamos más jodidos que una mona en cautividad, y tú te pones a pensar en los pobres mugrientos del mundo. Has de saber que todo es relativo en esta vida, hermano. Y lo mismo ellos sufren menos que nosotros.

-Es posible. La naturaleza humana es complicada. Y difícil de satisfacer. Pero no es cuestión de desanimarse; recuerda: “como el toro me crezco en el castigo…”. Y pienso renacer de mis amigos, como el Ave Fénix.

-Desde luego, Rodriguito, eres único. No sé si te prefiero más morboso que poético. A mí me parece que todo es una mierda, y que la dignidad sólo existe en el derecho romano, y se mide, como todo, por el dinero. Cuestión de suerte… o de cojones, claro.

Rodri suspiró, moviendo la cabeza.

-Ni hablar de eso. Lo que pasa es que no apreciamos suficientemente nuestra autoestima. Y lo dejamos todo en manos – o en criterios – de otros. Eso es lo que nos hunde.

-Pasa como con los polvos. Si no se enteran los demás es como si te masturbases. Hay que envidiar al Borges, y cito por una vez yo al poeta: “no me turba la fama, ese reflejo de sueños en el sueño de otro espejo…”.

-Borges era un hipócrita, claro.

-Por supuesto.

-Todo es elección. Si decides ser tú mismo, pese a quien pese…O, por el contrario, seguir con más o menos pesadumbre las indicaciones ajenas, por las que te juzgan sin otra consideración a…

-¡Oye, Rodri! ¿No te pareces a Hamlet? ¡Salvando las distancias, claro! Sólo te falta la calavera.

-Bueno… Algo huele también a podrido en este país. Y no es el que más hiede, según parece. Torpe consuelo, pero consuelo al fin.

Capítulo 44

Epílogo

-¡Omisiones, Cipri, hay que buscar las omisiones! –El consejero dejó el paquete de recortes sobre la mesa de mármol. Tomó entre sus manos una hoja coloreada del amarillo “Grupomutación 2.000”; aún olía a los tintes venenosos con que la empresa papelera de su holding, Celuoartis, s.a., envenenaba el Ebro-. ¡Lo que omiten revela la verdad! –Agitó el papel mientras sus arrugas epicánticas se inflaban violentamente – ¡Esto es una nube de humo, para ocultar otra escena de mucha más crudeza, amigo mío!

Cipri asentía con la cabeza. Sus ojos repasaban inquietamente los cabezales esculpidos de la veranda que circundaba el estrecho jardín. –“Una isla de la mugre. Así puede, al menos, sobrevivir en la convulsión de la ciudad. Y pensar” -. Las dobles ventanas aislaban suficientemente el ruido de la interminable caterva de automóviles y el hormigueo de transeúntes de rostro gris – Intentó acelerar las conexiones de su cerebro: ideas asociadas: esa era la solución del criptograma.

-¡El Grupomutación 2.000 quiere alejar las pistas de estos camiones! Son asociados de Laticorporation, no hay duda. Eso explica la defensa del gerente de la banca oficial y el ataque paralelo a Xisto de la Flor; claro que éste… ¡también omite cosas! – recalcó el verbo irónicamente.

-¡Todos “omiten” más o menos, Ciprianito! La cuestión es si lo que buscas es más importante que lo que te ofrecen. Y casi siempre lo es, aunque no lo sepamos encontrar. Mira, las próximas elecciones supondrán la última oportunidad para de la Flor, Duque y los demás. Álvaro Negro y Jesús del Casco están acabados, y con ellos el Holding 2.000, y esa es la razón del escándalo. Rujalta no es ni la mitad de mafioso y delincuente que sus amos; y no ha tenido jamás conexiones políticas. Toda esta historia es una farsa. Al principio utilizaron a Indalo Satercio como una herramienta para dar carnaza al público, hambriento de morbo: cristianos a los leones, ya sabes. Pero cuando el asunto Laticorp se complicó y los movimientos sindicales y profesionales comienzan a hacer daño de verdad al Gobierno – aún antes del caso Candelán – necesitan urdir historias de fantasmas. ¡Y esta reunía todos los ingredientes! El Halloween no se acabó en una noche: las “omisiones” más relevantes se hacían visibles con el paso del tiempo. ¿Cómo no se había detectado antes el fondo? En el caso de sus hermanas, las comisiones ilegales para la financiación de los Partidos, y las chapuzas de los Sindicatos con los fondos de sus afiliados, la cosa era de error contable y pérdidas extraordinarias. Pero en éste, ¿por qué seguía aquí el presunto estafador, amigo de policías y aduaneros, que en el peor de los casos le hubiera facilitado la huida? Recuerda que manejaba miles de millones. Candelán desapareció no cuando supuso perdido el favor de los amos, sino cuando éstos ya no podían tapar el olor a mierda. ¿Por qué nadie, excepto un industrial extravagante, le denunció? Y precisamente atacando, como la Prensa canalla, a ciertas esferas oficiales, como después hizo el Grupomutación 2.000. ¿A qué venía la cita de unos nombres, la simulación de otros…? Fíjate bien: es la misma técnica de sus amigos de Laticorporation, como si fuera también único el cerebro de ambas operaciones. Un Maquiavelo al uso, master monclovita. Y a propósito de tantas emes, casi todos ellos se hicieron francmasones, para jugar con los espadines. El caso es que la “omisión” de algunos tenía ese matiz de coincidencia significativa que tanto gusta a los esotéricos: Juan Figuera, por ejemplo, ex presidente de Petroatlantis. Le presentó al número uno, aprovechando, como en “La escopeta nacional”, una cacería. Franco no morirá nunca, amigo; lo único que hizo fue imitar al Rey católico y a muchos Papas. Además el Caudillo tenía bula especial; para algo cargaba con el brazo de la Santa. Bueno, ¿y los contactos con las figuras más destacadas de ese mundo tan críptico de negocios, petróleo, divisas…? ¿Tú sabes que el grupo de magnates Tachurel, Rax Nazarín, etc., como el maestro Tonasis, fueron poco menos que piratas? Pero de los de verdad, asaltando petroleros sin bandera a punta de metralleta. Así se construyen esos imperios que luego afianzan los políticos, sin los que resulta imposible superarse. Luego pueden dejarte en la estacada, o más bien aparentarlo, claro.

-¿Te refieres a los contactos con la R.I.P.? Al principio creía que era la Rebotica internacional de putañeros, liderada por Cela como gran Capellán.

-No creas que es tan diferente. Sólo en el nombre: Representative Internacional Petroleum. Con Mr. Abil-Liao, el chino de Sevilla, hijo de un diplomático pequinés.

-¿Y las invitaciones a los simposium de crudo, las citas en las Embajadas – donde era un negocio respetado – o los contactos con personajes de la política? Me acuerdo de las comidas en Frintáns, con el agregado comercial y el secretario de Yogusavia, por ejemplo. Un poco antes de la guerra de los Balcanes.

-Hay quien dice que ayudó a financiarla.

-¿A qué banco?

Los dos rieron. Sin duda podía haberlo hecho indistintamente, dependiendo del mejor pagador, o del más rápido. La sangre no importaba; al fin y al cabo, era una guerra más, una porción rutinaria de la historia del mundo en nueve capítulos y medio.

Se miraron. No; Rujalta, ese gran sinvergüenza, no era peor que algunos ministros de gobiernos avanzados, en este viejo occidente, y no llegaba al refinamiento de Negro, de la Flor o Duque…

-Ya me entiendes. Rujalta ha sido un chivo expiatorio más para ocultar enredos de órdago, y distraer la atención. Ahora se trata de aparentar que la Poncloa es pura y siega a los corruptos. Así nadie podrá asaltar sus murallas sin ser escaldado con el aceite hirviendo. Mantener el poder es lo único importante.

-¿Qué interés tiene Holdingmutation en esto?

-¡Muchísimo! El dominio de la comunicación, Goebbels. ¿Cómo vas a simular mejor ese impresionante despilfarro de millones de los Presupuestos, las pérdidas elefantiásicas de las corporaciones oficiales, las fugas de tanto capital como puede reunir un sistema corrupto? Agrega a eso la ambición política de Tima Lasa y de los otros Maxwell, y de los miembros de su cohorte áulica.

Los amos cambian su apariencia pero son los mismos. Y nos colocan collares con diferentes adornos para producir sensaciones de cambio. ¿No ves que eso sucede con el trabajo, las multinacionales y el pequeño comercio?

-No entiendo esa mezcla. ¿Quieres decir que eso también está manipulado?

-Con exquisitez. Ahora nos dice que la planificación no existe, porque todo cambia deprisa e imprevisiblemente. Como si Paul Valery se hubiese hecho ejecutivo.

-“El futuro no es lo que era”.

-Exacto. Algún banquero hay poeta, sin embargo. Bueno. Pues lo dicen porque se había extendido demasiado un modo más o menos certero de la previsión de cambios económicos, y de ahí se extrapolaban conclusiones sociales de envergadura. Por ejemplo, se conoció que las multinacionales – casi todas – actúan como las redes de fondo: arrastran lo que pillan, como Atila. Por donde pasan, lo que durante un tiempo es riqueza y bienestar, resulta a la larga miseria.

-¿Y eso por qué?

-Porque impulsan una productividad irracional, tiene menos personal del necesario e impiden con su fuerza la pervivencia del débil. Desde que las grandes superficies han invadido Europa, cientos de miles de pequeños comercios han desaparecido por inanición. La revolución Cultural, ya sabes.

-O sea, que seguimos estando en sus manos. ¿Por cuánto tiempo?

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