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Poemas. (Maderías).

30 junio 2010

MADERÍAS

Aquella espuma de mar

se burló de los matemáticos y de los filósofos.

‘Te toco y me voy,

te corro, te corro

y no me puedes retener’.

Los grandes señores no se percataban de aquella burla,

creían que las olas también

rendían homenaje a los juanetes.

Y hacían versos horribles

en sus claves binarias

a la inmensidad de los océanos.

No me atrevo a decir,

hablar, comentar, sonreír, ser…

Soy un aficionado y ¡hay tanto profesional

aguardando en la puerta!

Entonces, ¿qué haces? me preguntan,

me pregunto, mientras escucho

la última lección del tertuliano.

¡Imagino! (Iba a decir ideo, o ideifico,

pero seguro que chirría

como la rueda vieja de un carro sucio).

Me miran

como a un perro apaleado,

como si la entrada no sirviera para el circo

y fuera ya demasiado tarde para buscar otro refugio.

Así que devuelvo el dinero,

que es tan fungible como el alma

y me consuelo

leyendo en los ojos del tiempo

que el verano, este año, viene más seco que nunca…

Pasaron lo siglos.

La Tierra estaba ya hecha migas

con tantas heridas

que parecía un borrico de noria.

‘La solución es mezclar los estilos’

‘¿Cómo?’

‘Sí. Pintar y esculpir ‘

Poemas. (Mis versos ya los han escrito).

30 junio 2010

Mis versos…

ya los han escrito.

Pensé,es

(A F. De Azúa).

El pensamiento

es un cristal

blindado por la

cultura.

Chapoteando

como un

dios

en un delirio obsceno

cerdo

triste.

El mundo

se representa

a sí

mismo.

(Y no lo hacen los actores,

que son recuerdos).

Si no escoges un papel

en el reparto

te lo darán y será tarde

para el cambio.

(En Blancanieves harás

del enanito

que ni siquiera se lleva

un besito.

Y en Cenicienta

harás de calabaza

o de sirvienta.

Y es que un par de voces

justo en su tiempo

las cosas en su sitio

ponen al momento.

Y si se calla

cornudo, apaleado, y sin catalla.

Poemas. (Dicen que somos).

30 junio 2010

La unidad trascendente de (la carne)

(que a todos iguala).

Dicen que somos

el significando

o el contenido

del infinito. (Fichte)

Tal vez seamos

como los hermanos

univitelinos

de Nada y de Todo.

(Hegel)

(En realidad

somos su metáfora

y poco más).

Cuando el amor

precede al sexo

se queda en eso.

(O sea en nada,

y pasa la hoja

o unta la tostada

de mermelada).

Poemas. (La vida es así).

30 junio 2010

A veces bebes la belleza

y otras un trago de fealdad

te amarga la boca.

A veces te quedas soñando,

dormido bajo los árboles,

y otras te despierta el frío

o un sopor pegajoso y hostil.

¿Entonces?

De todo eso está hecha la vida.

Es así.

Poemas. (Un dios me habita).

30 junio 2010

Un dios me habita

y tengo la fuerza,

me poseo

y el universo es un collar

en el cuello de mi mascota.

Más tarde

no soy nada, una hoja seca

que se pierde en el viento.

Pero aquel dios sigue

viviéndome,

yo sé que no se ha ido,

sólo duerme

agazapado

envidiando mi versátil

humanitas.

Poemas. (¡Siempre sufridor!).

30 junio 2010

De niño

pedía silencio

a los auditorios

para recitar sus poemas.

Adolescente

descubría mapas ignotos

en las penumbras

del verano.

Cuando joven

equivocaba constantemente

el sentido de la vida.

Y ya adulto

quisiera repetir sus edades

para corregirlas

o gozarlas.

¡Siempre sufridor!

Poemas. (No entiendo -y no quiero-).

30 junio 2010

(A Urantia-Benítez)

No entiendo –y no quiero-

ese Dios tan grande,

de los grandes, lejanos universos,

me gusta –y quiero-

al Dios de los matices,

ese que anda en los pucheros

y que no nos considera a todos iguales:

al mezquino avaro

y a quien todo lo da,

a quien respeta los pasos de cebra

y a quien atropella niños con su disco rojo,

a la abnegada madre

y al mafioso quebrantahuesos,

yo quiero –y entiendo-

a ese Dios que todo lo ve, sí,

pero que no nos mete en una máquina del tiempo

para hacernos tornillos

de su sistema.

Cuentos. (Laura en el país de los asombros). (53).

30 junio 2010

LOS LUGARES

-Mirad –Yovi señaló el fondo del valle, del que se desprendían unos vapores rosados-. Es el lugar de los lugares. Donde se fabrican los castigos y los premios.

Anita danzaba como una prima donna.

-¡Qué guay! Vamos a romper el lugar de los castigos y nos llevamos el de los premios.

-Bueno, eso no es posible. Los lugares están ahí, se ven pero no se tocan, y os lo digo para vuestra información, porque tenéis que conocer todo lo que esconde el País de los Asombros… Para cuando llegue el momento…

Alfonso le palmeó la espalda.

-Estás un pelín misterioso, colega… Anda, desembucha, que tú nos ocultas algo… Y la información es poder, ya sabes, el cuarto o el quinto de la división ex-Montesquiana…

-Nada importante, de veras… Ya os dirá el Hada Consejera, que es mi jefa. Yo sólo puedo revelar secretos cuando formo la pareja.

-¿La pareja? –Laura estaba intrigada.

-Sí –añadió Yovi. Con mi gemelo. Mi adelfos, como nos llaman por aquí.

Anita estaba muy interesada en la conversación. Miro a Alejandro poniendo cara de buena.

-Yo también quiero un hermano gemelo, pero que sea como mi hermanito. -Le besó-. Le quiero tanto…

El pequeñín la sonrió.

-¡Y cómo crece el tío! –Yovi le alzó del suelo- ¡Y pesa que da gusto!.

Ana abrió aún más los ojos violeta.

-¡Como el niño que crece y crece, porque al nacer un rayo de luna le tocó la frente, y quiere alcanzarla, y crece sin parar, y tienen que cambiarse de casa, pero luego deja de crecer, y se hace más pequeño, y vuelven poco a poco a su casa de siempre!

-¡Vaya parrafada! –Alfonso la abrazó y empezó a hacerle molinetes sujetando bien sus bracitos-.

-Y vaya cuentos que se inventa tu padre… Claro, a uno diario, que no falte la imaginación.

-Pues otro niño sólo dormía dando vueltas…

-¡Vale, vale! –Alfonso recogió de Yovi al pequeño, que se empeñó en tocar los ojos de su hermano.

-Ojos, ules, Tato, Lalo.

-¿Qué es aquello que sobresale tanto, Yovi? –Preguntó Alfonso retirando los deditos del niño.

-El lugar de los sueños de la vida. Allí viven soñando, sueñan viviendo… Pero es real, viven de verdad…intensamente.

-Vivir, dormir, soñar, he ahí el dilema…Me resulta familiar –ironizó Alfonso.

Pero nadie le hizo caso esta vez.

-No existen los sueños –dijo el Hada Consejera- Sólo la vida. Cuando entramos en el gran sendero, que conduce a los océanos de la ensoñación, estamos simplemente viviendo.

-¿Y los delfines? Ellos no sueñan.

Yovi rió, sujetando la diadema de Anita, que se desmoronaba por enésima vez.

-No lo necesita. Se limita a… ¡vivir siempre jugando!

-Pero los niños…

El Hada Consejera zanjó la duda con un golpe de abanico.

-Los niños sueñan mucho despiertos… ¡En fin!… ¡Resulta tan difícil que recordéis…!

Aquello les intrigó.

-Como si hubiéramos vivido antes…

-Todo está ya… vivido… Y escrito.

-Mane, manes, Pena, penates… Liga, ligures… ¡Vaya timo!

-Papá lo llama etimología: omen accipio! Fata morgana… Los políticos repiten los auspicia oblativa… No tienes más que verlos en las tertulias, mosqueando al personal.

Anita refunfuñó.

-No entiendo nada. Y quiero llegar al Valle dormido, que se despierta con la gente. Quiero jugar con ellos, que no son fantasmas. –Miró a Yovi-. Abre pronto la puerta, que Alejandro está cansado.

Habían llegado al final del camino, el laberinto y sus paisajes intermedios desaparecían, y un discreto amanecer daba golpes al cielo, como tosiendo despacito.

-Se levantan a veces con pensamientos oscuros que los desasosiegan. Eso decía papi cuando soñábamos con monstruos por la noche, o cuando teníamos fiebre y los labios resecos.

El Hada Consejera tomó a Laura del brazo. Hizo un aparte discreto.

-La niña intuye que estamos cerca… Mira, lo sabremos cuando tú veas el espejo de la voluntad, que refleja lo que se quiere de verdad. Pero si pasamos de largo, será imposible volver.

-¿Volver a dónde? –Laura se inquietó. Miro al pequeñín.

-No, no es eso… Quiero decir que ya no podremos utilizar el espejo para ver las intenciones de, ya sabes, los que quieren el mal. –Movió la cabeza, con pesadumbre-. Y no lo entiendo… Ni siquiera los seres como yo percibimos el valor de esta paradoja… Tanto esfuerzo para construir el bien y la belleza, y tanto mal empeñado en destruirlos… –La miró fijamente-. Dime, Laura, ¿tú crees en Dios?.

-Laura sintió un cosquilleo en el estómago. Por su cabeza pasaron todas las horas de lectura en el cole, en la Universidad, en la biblioteca de Boadilla… Recordó a los gnósticos, las palabras de los apócrifos, también los sinópticos, y el zen, y las legiones de dioses y diosecillos romanos y griegos, y las esferas de luz de oriente. Y no supo contestar, porque le parecía superfluo en aquel momento. Y el Hada consejera la comprendió.

-Bien, si perdemos el espejo hemos de reconocer las cosas que cambian, que se adaptan a la verdad y a la bondad, al bien…y se esconden a la maldad y a la traición, como el mar rojo con los egipcios…

Laura se acordó de las dilogías.

Papi dice que los términos equívocos son los únicos interesantes. Yo creo que lo dice por eso, porque es equívoco. –Suspiró-. A veces lo toman por un niño, y creo que eso le gusta.

-También a mamá? –El Hada consejera la sonreía, como casi siempre-. Bueno, dejémoslo. Aquí los padres y los mayores pintamos muy poco.

-Verás… No sé si esto contesta a tu pregunta… a la de antes… Yo creo en la fábrica de Dios. Creo que las cosas no son ensamblajes en una fábrica de los hombres, ni siquiera de los seres mágicos, ni de los ángeles… ¿Ves? Te estoy respondiendo… Hay algo más, sin duda, y yo lo sé, pero creo que lo sabe todo el mundo… Incluso los malos… –Dudó un momento-. Lo que no sé, a veces, es si todos somos…cómo decirlo… hijos del mismo Padre, lo que Jesús decía y enseñaba, o sea, hijos de Dios y a todos hay que querer… Eso no lo conseguiré nunca, y además no me lo acabo de creer…

-No me extraña –dijo el Hada consejera. Yovi se les había acercado, y a su vera se perfilaba ya la imagen cristalina de su gemelo.-Por eso hay familias guerreras que combaten a los impuros…

-¡Alto! –Alfonso se había unido al grupo-. A los cátaros ni me los toquéis.

-Ya estamos con los albigenses, caballeros de manto de nieve…y tesoros en el Templo.

-El Temple, vale. Como sigamos así llegaremos a los judíos y a las tribus perdidas de Israel, a los actuales USA, a… pero para eso lee directamente lo de Sánchez Dragó, que se lo curró bien en Gárgoris y Habidis…

-No, ya vale –dijo Yovi-. Mirad, os presentó a Yovi, bueno, al otro. Lo que Hada dice es que existe el bien y el mal… Así de clarito.

-¡Buen descubrimiento! Ahora ya sé que estamos en la Autónoma, flor de la ciencia galana. Sic gloria labore paratur.

-La diferencia es que aquí las familias guerreras sonríen. O se ponen serias como Don Quijote, sin buscar el daño sino su solución… De todas formas, hubo cinco batallas…

Anita llevó a Alejandro de la mano y se sentó atenta junto al Hada consejera.

-Cuéntanoslo, anda.

-Pues verás… En la primera, el Valle de algodón se tiñó de negro –de repente parecía triste-. Y ya os imaginaréis lo que eso significa…

-Claro –dijo Ana-. Como cuando se te cae a un charco el pañuelo y no te puedes limpiar…

-Luego llegó la batalla de la vida. Murieron los pájaros y los peces. A continuación, y casi desaparece todo, la invasión de los cazadores de la vida.

-Cazadores tenían que ser… –Alfonso lo dejó después de volar la cabeza a un jilguerillo cantor, entre las ramas de un níspero, en el huerto de Órgiva. Nunca había sentido tanta pena.

El Hada prosiguió. Tenía los ojos grises, como un cielo cargado.

-La cuarta fue el virus de las almas buenas.

-Suena terrible –dijo Laura. Anita estaba asustada.

-Y la última, por ahora… cuando los demonios y los ángeles se enfrentaron en Josafat.

-¿Y quién ganó? –Fue una pregunta unánime.

-Por lo que se ve… hubo algo así como tablas… porque siempre estamos corrigiendo algo… Yo creo –pareció reflexionar- que es porque no nos corregimos a nosotros mismos…

-Yo vi a los dos caballeros. Hace mucho, al llegar con el Pájaro soñador. –Anita intervino con serenidad.

-¡Es cierto! –dijo Alfonso. ¿No os acordáis?

-Pues eso tiene un significado importante…-El Hada parecía satisfecha-. Algo así como que estáis en buena compañía… y en buena armonía, y que contáis con su ayuda.

-Ya lo sabía –dijo Anita, decepcionada.

Laura se dio cuenta.

-Bueno, mi niña, ¿qué esperabas?

La pequeña fue muy expresiva.

-Es como…ir al parque…pues ya me lo sé, al menos en el cole cambian el menú de niños…y hay una sorpresa, de vez en cuando…por ejemplo, Mercedes se ha torcido un pie y va con muletas, y a mi me duele también el pie, y…

-¡Vale, vale! Pero no es poca cosa saber que estamos bien acompañados. Es como ponerse el cinturón de seguridad.

Yovi intervino.

-De todas formas, si quieres sorpresas…ya verás… –Puso cara de Peter Pan, con la nariz respingona y todo-. ¿A que no te imaginas…el país donde se dan los colores a los animales?.

Todos le miraron. El hada consejera tomó el relevo.

-Los ríos se detienen un momento cuando entras, al tocar el agua –sonrió al ver el gesto de Alfonso-. Sí, lo contrario de Heráclito, lo de que todo fluye…

-Panta rei. El griego más famoso del diccionario.

-Pues al revés. Claro que al detenerse el agua, pues también lo hace todo, y digo todo, incluso el tiempo. En ese instante…

-Otra vez lo del suspiro de Brahma.

-No, no es eso. Digo que en ese momento el agua lava la piel y la mancha o sea que la dota de color, según sea el animal y lleve inscrito en sus genes. Como un proceso de aceleración de las células epiteliales, bueno, algo así.

-¡Vaya! Y empezamos a pensar que había algún genio pintor, un diosecillo travieso… Y ya ves –dijo Laura- sólo se trata de bioquímica.

Anita les interrumpió. Había fabricado un embudo de papel, de esos que se cambian como en la papiroflexia, y les mostraba unos dibujos.

-A ver, elige.

-La flor azul.

La peque se rió.

-No, hombre. Digo un número; por ejemplo, el dos.

Todo el mundo sabía que los números forzados de Ana eran exactamente eso, así que Alfonso no dudó.

-El dos.

-Pues has hecho bien. Has ganado… el color azul, precisamente. Así que dame el otro.

-¿El otro?

-Sí, el rojo…. O el verde, pero mejor el rojo.

-Alfonso hizo un gesto.

-Vale. Hemos intercambiado los colores, como los ríos del país de los asombros.

Yovi y el hada consejera se miraron.

Cuentos. (Laura en el país de los asombros). (52).

30 junio 2010

LA GUERRA DE LOS DRAGONES Y LOS GIGANTES

-¡Salvad a los niños!

Delfín de Ucrania realizó un vuelo prodigioso. Nada de círculos, como los de esos mareantes colegas chinos de largas barbas y colorines. No. Un vuelo potente, tipo escuela de Hagrid, y rescató por los pelos –bueno, por las plumas- al Pájaro Soñador.

Los niños, firmemente sujetos, escaparon del peligro, algo chamuscados. El gigante Prek les arrojó un peñasco tipo Torre gemela, amenazándoles con un puño tipo Empire State.

Delfín miró a Alex de reojo. Así que ese era el niño que muy pronto tendría que salvar… Se preguntaba por qué tenían que mezclar a los niños con estos enredos, máxime cuando ellos tienen la magia más poderosa de la creación. ‘¡No necesitan nada fuera de sí mismos!’ -mascullaba, esperando al ATUSADOR DE ESCAMAS, que se estaba retrasando demasiado.

Cuentos. (Laura en el país de los asombros). (51)

29 junio 2010

LUZBEL

Númir se sobresaltó. La pupila del gran señor oscuro –como el dueño del anillo- estaba roja de ira. Le habían enviado cuatro tunantes para distraerle, y aún no había descubierto la trampa. Eso le irritaba profundamente, porque Luzbel sólo se aturdía ante la ingenuidad y la pureza, no en vano eran cualidades extrañas, casi inexistentes. Ya había perdido una guerra, y precisamente vencido por ambas, tan aparentemente inútiles. Esta vez preparaba la guerra final, sabía que podía vencer esa cosa frágil que llaman el bien, tan escaso pero tan potente. El primer paso sería –ya estaba en marcha- la invasión. Pero no con monstruos sino con señuelos de belleza… ‘Sí –se dijo el infiltrado Númir, el indetectable- pero se transforman en monstruos si los aceptas, como sucede con la droga, el dinero, la fama, ese reflejo de sueños que dijo Borges mirándose al espejo… y tal vez si los sueñas. Por eso los niños tienen pesadillas, los ven reales, y se levantan de la cama para acudir con sus padres o sus hermanos mayores…ya que no pueden estar ya con sus ángeles’.

-Yo soy el gran arquitecto –dijo Luzbel. Y no ese farsante de la escuadra y el cartabón que le pone nombre a las columnas, como si fueran mascotas de un cantero borracho… Y nadie puede sustituirme, ni siquiera Él… que necesita cosas o gente…especial –se regodeó en el adjetivo, recordándose a sí mismo- a su alrededor… ¡Y cuanto espacio ocupa!

Armó la gran esfera del paisaje, landscape mágico. Allí estaban soportados por el ojo…-parpadeó inquieto- y el huracán que lo contenía.

-Siempre bromeando con su triangulito que todo lo ve… Me sacaba de quicio… Y esos listillos, si ya está todo escrito…Sois unos pretenciosos ignorantes. Os han engañado, carnecita. –Se carcajeó como un ogro, pero de los malos, tipo troll con mala uva. Le cambió la expresión de repente, como en un brote psicótico-.

-Demasiado fácil… No me gusta…

Númir sacudió la capa de armiño, que estaba siempre seca en su reino acuoso. Ese gesto simbolizaba el miedo. Aunque el gran Luzbel nunca lloraba, y las lágrimas eran el motor de los sentidos.

-Lo entenderán enseguida. -Luzbel hizo el gesto de un retórico del XVII saliendo del Aula Magna-. ¿Quién no cambia la alegría por el dinero? Y por el afán, esa materia extraña que tanto conmueve a los humanos.

-Los niños no ven las cosas como los adultos. Pero eso ya lo sabes.

-Su mundo es tan diferente que necesitan la fantasía para llegar a la realidad… Por eso nos entendemos tan bien. Porque la realidad es a veces más fantástica que la imaginación.

-¿Y esa niña, Laura?

-Tiene su apartado fundamental de seres y actos imaginarios… Me ha costado, por la torpeza de Albert-Belial. Por fortuna NELY estaba cerca. Sus ángeles son débiles, no han definido bien sus emociones..y hemos tenido que suplir esa carencia, ya ves. ¡Su jefe podría contratarnos…free lance! El caso es que nos interesa que mantenga esa comprensión y acercamiento al mundo y a la absurda madurez. ¡Nunca hay que olvidar, desdeñar o menospreciar la fantasía! ¡Es un temible enemigo! Es parte de la vida y ya estaba en el big bang. ¡Lo recuerdo, porque me chamuscó el trasero!

Númir vaciló.

-Y en Dios. Y en el diablo, como puede observarse -señaló a Luzbel, que había endurecido sus rasgos de galán- también tiene imaginación y creatividad. No olvides el fanático. ¿A qué viene ese reclutamiento de zombies?

No te enteras, gusano. El diablo, como tú dices, aunque mejor suprimes el tratamiento y me llamas Milord, suena tan decadente… Pues no quiere al fanático. Es imprevisible, con esa carga de miedo y de muerte. Está ya pasado, el terror fue cosa de locos y sigue siendo, como el hambre y la tortura, humano, demasiado humano. Y quiero conquistar, ser vuestro dios, y fanático tiene su propio dios: la nada que sufre, la nada sufriente.